Andrés Felipe Suárez / Colprensa
Aunque el presidente Abelardo de la Espriella anunció el viernes que la carrera diplomática será una pauta esencial para la designación de embajadores de Colombia en el mundo (empezando por cinco países, Dinamarca, Egipto, Filipinas, Finlandia y Vietnam), todavía queda un esfuerzo importante por delante para convertir en regla lo que desde varios años ha sido solo una excepción.
A pesar de que Colombia cuenta con una carrera diplomática sólida, con funcionarios de muy alta preparación, la práctica común de la mayoría de los gobiernos ha sido entregar las embajadas a sus amigos o a dirigentes a los que se les debe algún favor político.
En muchos casos, incluso, ha sido la forma para proteger a líderes que se encuentran en peligro o 'exiliar' a exfuncionarios que se han vuelto incómodos y que es mejor tener lo más lejos posible.
Durante su campaña presidencial, De la Espriella había criticado esta práctica, que el Gobierno Petro aplicó en innumerables casos, pero, hasta el anuncio de este viernes habían sido ya varios los nombramientos del gobierno De la Espriella que habían generado polémica, por ser designadas personas sin experiencia diplomática y que, por supuesto, no pertenecían a la carrera.
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De 20 embajadores que De la Espriella nombró en sus dos primeros meses de Gobierno, ninguno tenía experiencia diplomática y varios resultaban polémicos por su trayectoria o por las disputas que han tenido con otros sectores durante ella.
Recientemente, llegó a Perú el coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega, un personaje controversial por su participación en la toma y retoma al Palacio de Justicia en 1985 pero que ha tenido el pleno respaldo de De la Espriella, quien ofreció incluso el apoyo del Estado en su defensa ante una demanda civil que se presentó en su contra ante la justicia estadounidense.
Muy cercano al presidente es también Miguel Uribe Londoño, padre del fallecido precandidato Miguel Uribe Turbay, quien llegará a la embajada en el Reino Unido. Uribe Turbay ha tenido experiencia en el sector público y privado, pero no en el campo diplomático. En las elecciones presidenciales desempeñó un papel clave, pues en algún momento se llegó a mencionar que De la Espriella le ofreció la vicepresidenta, ofrecimiento que finalmente nunca se concretó.
También aparecen Juan Gonzalo Ospina, amigo personal del presidente, quien ejercerá la representación ante Bélgica, Luxemburgo, la Unión Europea y la OTAN, y el exsenador Carlos Mejía, fundador del movimiento Defensores de la Patria, que llevó a De la Espriella a la Presidencia, y quien sigue esperando su beneplácito para llegar a España.
En el listado de nombramientos aparecen también dirigentes empresariales como Jorge Jaller, ejecutivo del grupo Éxito y ahora embajador en Venezuela; Jaime Alberto Ochoa, que pasó del mundo de la logística a Emiratos Árabes Unidos; y Edgardo Tomas Jaramillo, que llegó del sector inmobiliario a la diplomacia en Panamá.
"Esto sí contrasta mucho con el discurso que ha dicho el presidente desde la campaña y en estos primeros meses de gobierno de privilegiar el mérito, el banco de talentos y de que iban a llegar al servicio público las mejores personas sin necesidad de palancas y conexiones políticas", aseguró Andrés Ordoñez, presidente de la Unión de Funcionarios de Carrera Diplomática y Consular (Unidiplo).
Dos casos despertaron la mayor preocupación de Unidiplo y fueron los que provocaron los mayores reparos. Los de los embajadores designados en El Salvador y Bolivia, personas que tienen experiencia nada relacionada con la diplomacia: uno es pastor y otro arquitecto.
"Analizando las hojas de vida publicadas, el señor Miguel Arrázola, nombrado para El Salvador, tiene una formación en estudios bíblicos y su experiencia es como pastor en una iglesia en Cartagena. El otro, Iván Alvarado, nombrado para Bolivia, tiene una vasta experiencia en arquitectura. Para nosotros, en ninguno de estos casos tienen una relación directa con las funciones que van a desempeñar como embajador, que lo exige en el manual de funciones", cuestiona Ordoñez.
El anuncio hecho el viernes por el presidente indica que el Gobierno tiene el propósito de poner fin a esta práctica.
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En el gobierno Petro, Colombia llegó a tener un 29 embajadores de carrera de los 82 que hay en total, lo que representaba apenas un 35%. Y en el arranque del gobierno de De la Espriella ese indicador no ha mejorado aún, incluso empeoró.
"A hoy bajó del 35% al 30%, en noviembre quedará solo el 24% y si se materializa el cierre de las Embajadas y los traslados que hemos conocido extraoficialmente, pero aún no se han concretado, quedarían solo 13 Embajadores de carrera en el exterior", afirmó Ordóñez.
De la Espriella anunció el viernes que, para las embajadas de Colombia en Dinamarca, Egipto, Filipinas, Finlandia y Vietnam se nombrarán funcionarios de carrera diplomática que se seleccionarán "mediante una convocatoria interna, abierta, transparente y con todas las garantías".
La convocatoria estará abierta hasta el 3 de noviembre y el 6 recibirá el presidente los cinco perfiles seleccionados.
El mandatario anunció además que en Alemania y Canadá se dejará además en propiedad a funcionarios de carrera que hoy en día están como encargados.
"Que quede absolutamente claro: el mérito no puede ser una consigna que se exige en público y se desconoce en privado", escribió el mandatario en su cuenta de la red social X.
Estas decisiones, que fueron bien recibidas por Unidiplo, deberían ser el principio del fin de una práctica que ha sido negativa para el servicio diplomático colombiano.
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